También puede proponerse uno mismo tener un cierto programa de privaciones eventuales; un esfuerzo para una privación bajo un enfoque de actitud positiva llevado a cabo con ilusión. Puede ser como un ejercicio que refuerza la voluntad.

 

 Termino de comer y normalmente tomo un helado exquisito, o un postre de chocolate que me gusta, pero hoy no lo tomo; ofrezco a Nuestra Señora esa privación con ilusión. Normalmente puede ser que tenga una satisfacción mayor, que si me hubiera tomado ese postre.

 

 

 

Hay que estar atento para no caer uno mismo en comportamientos obsesivos